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jueves, 30 de abril de 2020

Mindfulness: el arte de controlar tu mente


MEDICINA Y TERAPIA TRADICIONAL Y COMPLEMENTARIA

Mindfulness: el arte de controlar tu mente

Contenidos temáticos

  1. El concepto
  2. El secuestro de una mente automática
  3. Conocer el peso de los valores y los ideales
  4. Practicar con nobleza y rigurosidad
  5. Momentos mindfulness
  6. Sonreír y usar el lenguaje con conciencia

Desarrollo del tema

1. El concepto

Vivir en un mundo en el que la prioridad es el trabajo y obtener recursos para la sobrevivencia genera mucho estrés, y lograr lidiar con las consecuencias de esto resulta cada vez más complejo. En la vida, como está diseñada actualmente, se ha cedido el poder y el autocontrol a valores materialistas y competitivos.
La mente ha caído presa de la ansiedad por pertenecer, tener, agradar, sobresalir y merecer. El futuro se convierte en una amenaza, el pasado en una carga constante y el presente se olvida. Concentrarse en las cosas simples y esenciales del cuerpo, la mente, las emociones y la vida cada vez se hace más difícil. La práctica de mindfulness propone reconectar esos circuitos cerebrales y emocionales para colocarse en el aquí y el ahora, para dejar de ser presos de pensamientos errantes y volver al autogobierno de decisiones y acciones.
El presente se convierte en una oportunidad de vivir sin intentar cambiarlo o etiquetarlo. Además de liberar a la mente del estrés y de los pensamientos nocivos, mindfulness es una guía hacia la compasión entendida como un cariño entrañable e incondicional hacia usted mismo.
La práctica de mindfulness rompe con algunas creencias generalizadas sobre la meditación: es aburrida, requiere de mucho tiempo, está vinculada con lo religioso o espiritual y debe alcanzar un estado y objetivo específico. La meditación que mindfulness requiere es concreta, requiere de poco tiempo y no tiene ningún objetivo espiritual o religioso. Su propósito simplemente es logar estar en plena conciencia del presente.

2. El secuestro de una mente automática

El cerebro tiene una inmensa capacidad para guardar datos, experiencias, hábitos y recuerdos. Muchos de estos datos a veces juegan en contra. Como una telaraña llena de conexiones y redes neuronales, el cerebro conecta los cables que reaccionan ante la vida. Para sobrevivir hay que hacer elecciones constantes, esta toma de decisiones puede realizarse desde dos vertientes cerebrales: conscientes o inconscientes, rápidas o lentas, automáticas o voluntarias, complejas o simples y subjetivas o neutrales. Por lo general una vertiente cerebral domina a la otra al ponderar los elementos que mejor se adaptan a su sistema de valores y prioridades.
Esta denominación suele ocurrir casi imperceptiblemente, y como consecuencia se toman decisiones veladas y se tienen reacciones incontrolables. Esta vertiente cerebral se alía a los estímulos externos que están llenos de información inútil, prejuicios sociales y condicionantes fatalistas. Esta parte de la mente precondicionada es la que actúa como si llevara a cabo un secuestro. Los diálogos internos, las creencias y los ideales se hilan de día y de noche, invaden incluso los espacios más íntimos y disfrutables; hacen que los humanos vayan por la vida como autómatas, como seres incapaces de tomar las riendas de lo verdaderamente importante para la sobrevivencia satisfactoria, para poder elegir o accionar de forma certera o eficiente.
El secuestro de una mente automática

3. Conocer el peso de los valores y los ideales

La vida se concibe desde lo que es importante para cada individuo. Cada persona se guía por los valores que aprende y desarrolla del entorno y que pondera casi de forma imperceptible siempre que hay que tomar decisiones básicas o complejas. Los valores fungen como principios que determinan de forma abierta o velada los pensamientos, las reacciones y las decisiones de vida. En la práctica de mindfulness es fundamental tener identificados y conscientes los valores que determinan en el día a día estas elecciones secretas. Para ello se recomienda aplicar estos tres pasos:
  • Hacer una lista. Enumerar de la manera más honesta y clara cuáles son los valores y las emociones más importantes en su vida, como la familia, la profesión, el trabajo, la espiritualidad y la salud.
  • Acotar la lista. Dejar en la lista únicamente cinco conceptos o valores que realmente sean imprescindibles.
  • Definir con claridad. Identificar y describir con claridad cómo es que rigen y cómo determinan las acciones de vida cada uno de estos valores.
Entre mejor se conocen los parámetros mentales sobre los que se maneja el pensamiento, más se ampliarán los canales y la capacidad de vivir con un enfoque de plenitud en el aquí y el ahora.

4. Practicar con nobleza y rigurosidad

Concretar el mindfulness en la vida cotidiana se puede hacer a través de dos prácticas: la formal y la informal. Existen tres tipos o fases de entrenamiento en la práctica formal para conocer los patrones de pensamiento; estos tres ejercicios realizados con constancia llevarán a la liberación de la mente:
  • “Atención enfocada”. Como lo dice su nombre, esta práctica consiste en enfocar la atención constantemente en un punto de referencia, aunque la mente divague, tener un punto de referencia constante ayudará para volver a concentrarse.Dejar pasar las distracciones que emergen desde el pensamiento sin forzar un resultado específico más que el de concentrarse es fundamental para recuperar la capacidad de dirigir la mente.
  • “Presencia abierta”. A diferencia de la atención enfocada, la presencia abierta atiende todo lo que emerge de la mente ¿Qué tipo de pensamientos surgen? ¿Sobre qué valores de la vida recaen esos pensamientos? ¿Cómo se reacciona ante ciertas ideas o estímulos? ¿Qué agentes externos distraen o ponderan un pensamiento específico? Es fundamental no juzgar, no calificar y no intentar cambiar algo; se trata sólo de observar plenamente el presente. Para lograrlo es útil la metáfora del río: los pensamientos corren a través del río que es llevado por la corriente de la mente; el observador es sólo un testigo. La clave está en distanciarse para poder conocer mejor la inercia. Lograr discernir entre las preocupaciones constantes y las importantes, así como evitar anticiparse a las consecuencias del futuro, son algunos objetivos de esta meditación. La presencia abierta ayuda a identificar cuáles son las ideas reiterativas y los patrones de pensamiento que atormentan o potencian una reacción no deseada.
  • “Meditación compasiva”. Esta fase es la más desafiante, profunda y la que más práctica requiere en mindfulness. Implica ser compasivo, incluso con quienes se está en desacuerdo o le son antipáticos. Se trata de entablar una relación cariñosa, afectiva e incondicional hacia usted mismo. Está avalado científicamente que cuando la compasión se ejercita constantemente hay beneficios para el sistema neurológico del bienestar. Ser compasivos ayuda a contrarrestar los efectos destructivos de la crítica y la autocrítica, contribuye a la aceptación de lo interior y lo exterior y genera emociones positivas. La compasión no es una forma de autoestima, pues esta se asocia al ego y al narcisismo; ser compasivos implica una aceptación auténtica y plena de lo que se es sin sobreponer cualidades sobre defectos.

5. Momentos mindfulness

Dado que el objetivo del mindfulness es una meta que cambiará la forma de vida a partir del autogobierno y la emancipación; es importante llevarla a cabo de manera formal, rigurosa, comprometida y voluntaria. Sin embargo, existen opciones en el día a día que construirán un camino rumbo al disfrute de vivir sin someterse a una mente impasible, abrumadora y dominante que lo puede inmovilizar. Llevar a cabo ejercicios concretos de rutina harán al maestro de mindfulness.
Practicar con nobleza y rigurosidad
A continuación se describen algunas sugerencias que servirán para ejercitarse:
  • Antes de comenzar el día. Despertarse unos minutos antes de lo necesario para conectar con las sensaciones, los pensamientos, el cuerpo y la mente. Focalizar la atención en la respiración puede ser de mucha ayuda.
  • Hábitos de higiene. Generalmente los pensamientos absorben los momentos al grado de olvidarse de sentir lo agradable de una ducha tibia o un buen cepillado de dientes.
Es importante entrar en contacto con las sensaciones fisiológicas que son agradables.
  • Trayectos y paseos. Aprovechar los tiempos de una caminata para abrir la conciencia en vez de conducirse como robots ejercitará la capacidad de focalizar la atención. Hay que observar la postura, los pies al apoyarse sobre el suelo y la respiración que se agita o se mantiene. Además se puede ejercitar la presencia abierta al experimentar todas las sensaciones producidas por los estímulos externos: olores, sabores, vista, ruidos. El aire fresco de una caminata podrá refrescar la mente y la concentrará en el momento presente.
  • Las comidas. Masticar mecánicamente como robots mientras se cavila sobre problemas o situaciones que nada tienen que ver con la comida es nocivo.
Comer pausadamente, saborear cada bocado, disfrutar los colores del platillo que se elige y detectar el aroma de cada alimento son acciones que ayudarán a ponderar las sensaciones agradables y focalizará la atención en nutrirse. Ocupar el tiempo de la comida para tratar de resolver problemas, recordar cuestiones del pasado mediato o inmediato o inventar un futuro perfecto no rendirá frutos de liberación.
  • Limpieza en casa. Siempre hay labores domésticas que generan resistencia y fastidio. Estar atentos y focalizados durante la realización de estas tareas podrá ayudar a entender por qué molesta tanto hacer una cosa y eso resultará en una concentración especial para llevarla a cabo con menos enojo o pereza.
  • Antes de dormir. La noche suele ser el momento ideal para que la mente quede absorta en una madeja de ideas y planes. En vez de rumiar pensamientos que pueden ser nocivos, la cama es el lugar ideal para ubicarse en el presente, para atender nuevamente la respiración y dejar ir y venir las ideas sin retenerlas, sin evaluarlas y sin intentar cambiar las cosas cotidianas.

6. Sonreír y usar el lenguaje con conciencia

Cada individuo se erige por lo que dice y lo que piensa. Seleccionar mejor las palabras para desenvolverse en el ámbito laboral, personal o emocional define la diferencia en las percepciones, actitudes y respuestas. Elegir un lenguaje adecuado, positivo, amable y compasivo es fundamental para lograr el autogobierno.
El peso del lenguaje en la vida ayuda a comprender que no son los hechos externos los que causan dolor o regocijo sino la interpretación y el sentido que con palabras se les otorga. Las quejas constantes sobre lo que sucede, sobre lo que no se logra o sobre lo que se no se puede se convierten en una carga que hay que llevar en hombros día a día. Colocar la atención en aquello que sí tiene solución viable y no en aquello que no puede cambiarse, resuelve gran parte de las percepciones tormentosas sobre un problema. Una sonrisa puede ser un indicador de la aceptación del presente tal cual es. Sonreír con serenidad se logra cuando se conoce con certeza los pensamientos automáticos o patrones mentales que llevan a estados de ansiedad y angustia. Despertar la conciencia para vivir en el presente, aún cuando resulte doloroso, le otorgará el poder de gestionar mejor el tiempo y la toma de decisiones.

Recurso didáctico de apoyo

miércoles, 29 de abril de 2020

Partes del articulo científico



DESARROLLO Y HABILIDADES PERSONALES

Partes del artículo científico

Contenidos temáticos

  1. El artículo científico
  2. Título del artículo
  3. Errores más frecuentes relacionados con el título
  4. Autores e instituciones
  5. Resumen
  6. Introducción
  7. Material(es) y método(s)
  8. Resultados
  9. Discusión
  10. Agradecimientos
  11. Bibliografía
  12. Anexos

Desarrollo del tema

1. El artículo científico

El artículo científico consta de las siguientes partes:
  • Partes preliminares: Presentación, Resumen, Palabras clave.
  • Partes del cuerpo: Introducción, Material y Método, Resultados, Discusión.
  • Partes finales: Agradecimientos, Referencias, Anexos.
Las partes del cuerpo constituyen el elemento central y, generalmente, está redactado siguiendo el formato IMRYD, que son las iniciales de Introducción, Métodos, Resultados y Discusión; en la literatura anglosajona se representa por IMRAD. Es el esquema de organización de la mayoría de los artículos científicos en la actualidad, y debe su origen a la lógica de las respuestas a las siguientes interrogantes:
  • ¿Qué cuestión se estudió? Aparece descrita en la Introducción.
  • ¿Cómo se estudió? Aparece descrito en el Material y Método.
  • ¿Cuáles fueron los hallazgos? Aparecen descritos en los Resultados.
  • ¿Qué significan? Aparece descrito en la Discusión.
Partes de un artículo científico

 2. Título del artículo

Debe describir adecuadamente el contenido del artículo, utilizando para ello el menor número de vocablos, razón por la que debes eliminar preposiciones y artículos innecesarios, palabras ambiguas, abreviaturas y siglas. Se sugiere que no exceda de 15 palabras.
Este apartado ayuda al bibliotecario a clasificar y catalogar los artículos con exactitud, y se incluye junto al Resumen en los sistemas de información bibliográfica (Index Medicus, Excerpta Medica, entre otros).

3. Errores más frecuentes relacionados con el título

Muchos son los errores que se cometen al confeccionar el título. A grandes rasgos, puede decirse que hay tres tipos:
a. De claridad: uso de palabras ambiguas y vagas, jerga, abreviaturas y siglas. La mayor dificultad que entraña el uso de estos términos estriba en que pueden cambiar con el tiempo, creando de esa forma un caos incontrolable; además, nunca des por sentado que todos conocen la simbología que usas. Imagínate que dos autores trabajen en la línea del ozono, pero uno titula sus trabajos con Ozono, mientras que el otro utiliza O3; evidentemente se está produciendo un entorpecimiento innecesario en los servicios de indización, a la par que enlentece el proceso de búsqueda de los usuarios.
b. De concisión: título demasiado extenso o ampuloso (divaga), demasiado breve (telegráfico e inespecífico), con preposiciones y artículos en exceso y subtítulos innecesarios. No es menester abundar mucho en la explicación de este apartado; creemos que un título como “Estudio sobre la lepra” te diga lo mismo que a nosotros: nada. En efecto, si se realizó en Japón o en la Atlántida, si es un estudio médico, bacteriológico o genético, y si se hizo en esta década o en la anterior solo lo sabe quien lo escribió. Otro tanto ocurre con “Sobre una adición al método de investigación microscópica mediante una forma nueva de producir contrastes de color entre un objeto y su entorno o entre partes concretas del objeto mismo”. Huelgan los comentarios.
c. De sobreexplicación: Estudio sobre…; Investigación acerca de…; Informe de…; Contribución a…; Resultados de un estudio sobre…; Análisis de los resultados de… El uso de palabras superfluas en el título está absolutamente proscrito. Si puedes decir algo con cinco palabras, ¿por qué complicar las cosas usando seis?. Evita el uso de términos implícitos.

4. Autores e instituciones

Debe incluir solamente aquellas personas que contribuyeron realmente a la concepción general y a la ejecución de la investigación.
El orden de aparición de los autores se realizará en dependencia del aporte de cada cual al trabajo. No es ético declarar autorías de conveniencia o complacencia. Con una pasmosa sangre fría se olvida, frecuentemente, algo interesante e importante: el autor de un trabajo es quien asume la responsabilidad intelectual, ética y jurídica de los resultados informados.
Aquí se consignan las instituciones donde se efectuó la investigación, con la dirección exacta y el código postal. Si fue un estudio multicéntrico, se consignará la relación de autores y el centro de pertenencia. Las aclaraciones éticas son válidas en este acápite.

5. Resumen

El Resumen es un sumario breve del contenido del trabajo, debe responder a cada una de las partes principales del artículo (IMRYD). Le permite a tus lectores identificar con exactitud y celeridad el contenido del informe, y decidir si le resulta interesante o no. La mayoría de las editoriales aceptan entre 150 y 200 palabras. Aunque, algunas permiten hasta 300 palabras está en dependencia de la revista, y debes redactarlo en tiempo pasado.
En un buen resumen no pueden faltar los objetivos y alcances del estudio, la metodología que utilizaste, los hallazgos fundamentales y las conclusiones principales. Recuerda ubicar en tiempo y espacio tu investigación, precisar los resultados, y algo vital: nunca incluyas información que no aparezca en el texto.
Siempre debes tener algo en cuenta al redactar el resumen: será la primera impresión (obviamente, después del título) que se llevará el lector de tu trabajo. Si logras impactarlo, puedes confiar en que leerá el resto. Pero, si ocurre lo contrario, difícilmente tu obra será revisada; puedes dar por hecho que surgirá una duda en el infortunado lector: «si esto es el resumen, ¿qué vendrá después?». Por lo general, hemos visto que un buen resumen va seguido de un buen artículo; un mal resumen augura peores males.
Actualmente se ha puesto de moda el uso del resumen estructurado, el cual brinda mayor información que el resumen visto hasta ahora, pues desarrolla en mayor extensión cada uno de los acápites del formato IMRYD, sin llegar a ser el artículo en sí. Crea el hábito de redactar este apartado y el título, después de haber escrito el resto del artículo.
Los errores que más se cometen al redactar el resumen radican en que no se incluyen resultados relevantes; se incluye información “fantasma”, o sea, que no aparece en el texto; la falta de precisión y concisión, que conllevan lógicamente a la confección de algo ininteligible.

6. Introducción

Esta es la primera parte del artículo en sí. Persigue el fin de brindar suficientes elementos para que el lector comprenda y analice los resultados del estudio sin acudir a otra bibliografía. Asimismo, debe definir el problema de investigación, presentar el fundamento del mismo y los objetivos que persigue. La introducción es el momento ideal para transcribir el marco teórico y conceptual en que se desenvuelve el problema en estudio.
Recuerda siempre que el propósito implícito de la introducción es introducir al artículo, por tanto, el punto álgido que, primeramente, debes abordar es definir el problema. Por supuesto, debes hacerlo de manera lógica y comprensible de lo contrario corres el riesgo de que no se interesen por el resto, haciendo hincapié en el por qué de ese tema y las razones que lo hacen importante.
La mayor parte de esta sección puede ser escrita en tiempo presente, tomando en cuenta que se refiere a los conocimientos existentes con respecto al problema en el momento de confeccionar el trabajo. En ella también deberías definir cualquier término o abreviatura inusual que utilizarás en el estudio.

7. Material(es) y método(s)

Para nombrar esta sección la congregación científica ha utilizado muchos sinónimos, de ellos los más aceptados son:
  • Materiales y Técnicas
  • Pacientes y Métodos
  • Sujetos y Métodos
  • Métodos
  • Diseño de la investigación y Método
Tiene como propósito principal describir el diseño de la investigación y explicar, con detalle, cómo se llevó a la práctica, con miras a que cualquier lector entendido en la materia pueda repetir el estudio. No debes olvidar que el método científico exige que los resultados sean reproducibles para que adquieran valor científico, y la única forma de que alguien pueda reproducir tu estudio es que suministres todos esos pormenores.
Se escribe en tiempo pasado, y puedes incluir subtítulos si la sección es muy extensa. Una sugerencia que te damos: siempre que sea posible, trata de relacionar los subtítulos con los que utilices en los Resultados, así lograrás una magnífica consistencia interna y facilitarás tanto la redacción como la lectura del artículo.
En esta parte no puedes omitir el diseño del estudio, cómo hiciste la selección de los sujetos, cómo los asignaste a los grupos de estudio, los tratamientos utilizados, y debes describir las técnicas estadísticas que utilizaste. Nunca cometas el desatino de incluir resultados en esta sección, es un error imperdonable.

8. Resultados

En este segmento del artículo presentas los hallazgos del estudio en una secuencia lógica, redactándola en tiempo pasado. Debes mencionar los datos más relevantes, incluso aquellos que resultaron contrarios a la hipótesis planteada. Es una flagrante falta a la ética omitir lo que no se encontró en el estudio y cabría esperarse que sucediera.
Si es necesario, puedes ayudarte de la representación tabular y gráfica, cuidando de no cargar el documento con información redundante. En la sección de resultados se incorporan las gráficas.
Existe una forma única de plasmar los resultados: clara y sencillamente, ten en cuenta que eso que escribes son los nuevos conocimientos que estás aportando al acervo científico. Obviamente, todo el artículo se sostiene sobre la base de los resultados, por esa razón tienes que presentarlos con una nitidez irreprochable.
Sin ambicionar dar una regla, te sugerimos que escribas todo lo que puedas en el texto, recurriendo a cuadros y gráficos solo en una situación muy bien justificada; con eso evitas repetir información, e indirectamente estás eludiendo un No de la casa editorial, puesto que esos elementos encarecen el proceso de publicación.

9. Discusión

Corrientemente, esta es la porción más difícil de escribir. Tiene el fin de brindar el significado de los resultados y determinar la coherencia o contradicción entre los mismos. Para redactarla, si hablas de los resultados obtenidos por otros autores, usa el tiempo presente, pero si hablas de tus resultados, utiliza el pasado.
De ningún modo repitas tus hallazgos ni siquiera parte de ellos en esta sección, para eso está la subdivisión Resultados. Es bueno que resaltes los aspectos no resueltos con el estudio, comentando si concuerdan o no con lo publicado hasta el momento.
Debes exponer claramente las consecuencias teóricas del trabajo, formulando las conclusiones de forma clara y sencilla. Las conclusiones responden a la pregunta de investigación, a las interrogantes que condujeron al diseño y a la realización del estudio. Cuida de que se justifiquen con la evidencia de los descubrimientos.
Algunas de las equivocaciones que acontecen con cierta persistencia son el repetir resultados tanto en la discusión como en las conclusiones; no confrontar los resultados; hacer comparaciones teóricas débiles y especular sin un basamento empírico y teórico robusto.

10. Agradecimientos

Los agradecimientos tienen por objeto reconocer la cooperación de personas o instituciones que realmente te ayudaron en la elaboración de la investigación.

11. Bibliografía

Esta sección contiene las diferentes fuentes que consultaste durante todo el período que duró la investigación. Varios son los autores que recomiendan citar sólo aquellas obras importantes en el contexto del estudio, estén publicadas o no; mientras otros trabajos cuya relevancia pertenece a planos secundarios, si el autor lo considera necesario, pueden ser citados en el mismo texto entre paréntesis o al pie de página.
Hay quienes utilizan el término Bibliografía Citada, Referencias Bibliográficas o simplemente Bibliografía o Referencias para referirse a aquellas consultadas y citadas en el escrito, al tiempo que reservan el término Bibliografía Consultada para agrupar aquellas obras consultadas pero que no aparecen citadas en el documento. Realmente no existe una norma de procedimientos al respecto, quedando la elección a juicio del autor del estudio.
Para citar las referencias, se han creado tres sistemas o estilos generales: el de nombre y año, el numérico-alfabético y el de orden de mención. Este último consiste en citar las referencias mediante números según el orden en que se mencionan en el documento, y es el que patrocinan los “Requisitos de uniformidad para los manuscritos presentados a las revistas biomédicas”; creados en 1978 por un grupo de editores de revistas médicas generales que se reunió informalmente en Vancouver, ciudad del suroeste de la provincia de Columbia Británica, Canadá, para sentar pautas respecto al formato de los manuscritos presentados a esas revistas.
Este grupo llegó a conocerse como el Grupo de Vancouver, y continuó creciendo hasta convertirse en el actual Comité Internacional de Editores de Revistas Médicas. Los acuerdos tomados en sus reuniones son llamados comúnmente en nuestro país “las normas de Vancouver”.
Este resulta el sistema que mayor auge ha cobrado en los últimos tiempos, al ser utilizado en la mayoría de las publicaciones biomédicas de prestigio internacional, y en la totalidad de las revistas cubanas de Ciencias Médicas desde 1992.
Para libros y monografías: Apellido(s) del primer autor ESPACIO Nombre del primer autor (Iniciales) COMA ESPACIO Apellido(s) del segundo autor ESPACIO Nombre del segundo autor (Iniciales) COMA ESPACIO Apellido(s) del último autor ESPACIO Nombre del último autor (Iniciales)PUNTO ESPACIO Título del trabajo PUNTO ESPACIO Edición PUNTO ESPACIO Lugar de publicación DOS PUNTOS Editorial PUNTO Y COMA Año de publicación PUNTO FINAL.
Para revistas: Autores (igual) PUNTO ESPACIO Título del artículo PUNTO ESPACIO Nombre de la publicación ESPACIO Año de publicación PUNTO Y COMA Volumen Número (ENTRE PARÉNTESIS) DOS PUNTOS Página(s) donde aparece PUNTO FINAL.

12. Anexos

Con el objeto de complementar e ilustrar el desarrollo del tema, puedes incluir Anexos o Apéndices, teniendo el cuidado de destinar para esta sección aquella información que por su extensión o configuración no encuadra bien en el cuerpo del artículo. Esta es una información que resulta conveniente incluirla a pesar de que representa un papel secundario, porque permite al lector verificar, en cierta medida, los hallazgos y planteamientos del estudio. Generalmente, se adjuntan las encuestas y los formularios, entre otros documentos de interés. Recuerda citar siempre la fuente de información si el anexo no fue elaborado por ti.
Fuentes: Jiménez R. Metodología de la Investigación. Elementos básicos para la investigación clínica. La Habana:ECIMED; 1998. Valenti C. Organización de la actividad científica. En: Metodología del conocimiento científico. Referencias bibliográficas. La Habana:MINSAP; 1985. p. 471-85. Camarós J. Algunas consideraciones sobre la presupuestación, financiamiento y costos de los proyectos de investigación. La Habana:ENSAP; 1999. OPS. Manual sobre normas y procedimientos. Programa de investigación y capacitación en Salud Pública. Day RA. Cómo escribir y publicar trabajos científicos. Washington DC:OPS; 1990. (Pub. Cient. No. 526). Caldeiro MA, Feliu E, Foz M, Gracia D, Herranz G, Lience E, et al. Medicina Clínica. Manual de estilo. Publicaciones biomédicas. Barcelona:Doyma; 1993.

Recurso didáctico de apoyo

martes, 21 de abril de 2020

Redes sociales como herramientas para aprender y enseñar-

http://otrasvoceseneducacion.org/wp-content/uploads/2020/04/Redes-sociales-como-herramientas-para-aprender-y-ense%C3%B1ar-2.pdf